NO SERÁ MUCHO!!! EL CASTIGO SISTEMÁTICO DEL GOBIERNO NACIONAL CONTRA TIERRA DEL FUEGO
Tierra del Fuego.- Desde el inicio de su gestión, el Gobierno de la Nación parece haber elegido a Tierra del Fuego como blanco predilecto de un ataque sistemático, persistente y profundamente injusto. No se trata de hechos aislados ni de decisiones técnicas: se trata de una política sostenida de despojo, desprecio y abandono hacia una provincia estratégica para la Argentina.
La eliminación de aranceles llevados a cero no solo pone en jaque a la industria fueguina: instala un estado permanente de incertidumbre entre miles de trabajadores que llegaron desde distintos puntos del país en busca de un futuro mejor en nuestra isla. Familias enteras hoy viven con la angustia de no saber si mañana tendrán empleo.
La intervención del Puerto de Ushuaia, manifestando distintos argumento como para tener el control de un lugar clave de nuestra provincia, en materia Turistica y sobre todo de vital importancia en forma estratégica para distintas actividades que son resguardos y seguridad de nuestra isla.
La paralización total de Vialidad Nacional dejó las rutas libradas a su suerte, comprometiendo la seguridad vial, la conectividad y el desarrollo productivo. A esto se suma el virtual cierre de Aerolíneas Argentinas en Río Grande, profundizando el aislamiento de una ciudad que ya enfrenta enormes dificultades logísticas por su ubicación geográfica.
El recorte de recursos de montos incalculables empuja a la provincia a una lógica de supervivencia forzada, ignorando deliberadamente que Tierra del Fuego es una isla, dependiente de otro país para su conectividad terrestre, y con limitadas posibilidades estructurales para diversificar su matriz productiva sin acompañamiento del Estado nacional.
La eliminación total de la obra pública no solo paraliza la economía local, sino que vulnera un derecho básico: el acceso a la vivienda para los fueguinos y fueguinas. Salud y Educación, pilares del desarrollo, fueron reducidas a meros párrafos sin relevancia, acompañados además por la quita de apoyo a las provincias.
Más grave aún resulta la entrega de zonas estratégicas de Tierra del Fuego clave a nivel geopolítico mundial a los Estados Unidos, en una decisión que pone en riesgo la soberanía nacional y parece responder más a gestos de subordinación internacional que a una política exterior soberana, alineada incluso con figuras como Donald Trump.
El destrato institucional hacia el gobernador de la provincia, como si Tierra del Fuego fuera un territorio menor o prescindible, se inscribe en un desprecio más amplio hacia la Patagonia. Un desprecio típico de quienes se mueven entre élites, pero jamás recorrieron el territorio, ni entendieron el esfuerzo de quienes viven y trabajan en el sur profundo del país.
La falta de respeto, el ninguneo constante y la ausencia total de empatía hacia una parte fundamental de la Argentina no pueden naturalizarse. Gobernar exige decoro, responsabilidad institucional y una mirada federal real, incluso y sobre todo hacia quienes piensan distinto.
La pregunta que queda flotando, y que uno se hace, es tan simple como contundente:
¿No será demasiado castigo, bronca, desprecio, despojo y falta de empatía contra una provincia que es, y seguirá siendo, parte irrenunciable de la Argentina




