HISTÓRICA Y POLÉMICA: EL SENADO APROBÓ LA REFORMA LABORAL TRAS 16 HORAS DE TENSIÓN

NACIONAL.-   Con 42 votos a favor y 30 en contra, el oficialismo logró relegar al kirchnerismo y dio media sanción a una reforma que modifica 41 leyes. El proyecto ahora pasa a Diputados en medio de fuertes cruces políticos, acusaciones de “inconstitucionalidad” y advertencias sobre su impacto en el empleo.

En una sesión maratónica de más de 16 horas, el Senado aprobó la ley de reforma laboral impulsada por el Gobierno libertario, con el respaldo de la UCR, el PRO y bloques dialoguistas. El proyecto obtuvo 42 votos afirmativos contra 30 negativos y ahora será girado a la Cámara de Diputados.

La iniciativa que introduce cambios en 41 leyes representa el intento más avanzado de reforma laboral desde el regreso de la democracia, luego de varios fracasos en décadas anteriores.

Durante el debate, el oficialismo defendió la norma como una herramienta para reducir la litigiosidad y combatir la informalidad laboral, que ronda el 43%. La senadora Patricia Bullrich aseguró que la legislación vigente es “obsoleta” y sostuvo que la reforma busca otorgar “seguridad jurídica” y terminar con lo que calificó como un “sistema extorsivo”.

Desde La Libertad Avanza, Agustín Monteverde apuntó contra la “industria del juicio” y afirmó que el régimen actual generó “salarios pobres con costos laborales desorbitados”.

En la vereda opuesta, el kirchnerismo denunció que el proyecto es “abiertamente inconstitucional” y que generará mayor litigiosidad. José Mayans sostuvo que la norma “toca 41 leyes” y acusó al oficialismo de avanzar sobre derechos laborales consolidados. Mariano Recalde remarcó que “ninguna reforma flexibilizadora generó empleo”.

Entre los puntos más controvertidos se destacaron el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), vinculado a indemnizaciones; la continuidad —aunque con tope— de aportes sindicales obligatorios; y el traspaso de la Justicia laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, incorporado como anexo y cuestionado por la oposición.

El oficialismo logró sostener su mayoría en la votación en particular, pese a tensiones internas y cambios de último momento que inquietaron a aliados. Incluso el PRO, que había anticipado objeciones a los aportes compulsivos, terminó acompañando el texto.

La discusión dejó en evidencia una fuerte grieta política: mientras el Gobierno plantea que la reforma apunta a bajar la informalidad y facilitar la contratación, la oposición advierte que no creará empleo y debilitará derechos.  Ahora la definición pasará a Diputados, donde el oficialismo buscará convertir en ley uno de los proyectos estructurales más ambiciosos de la gestión.