LA DEUDA QUE SE PAGA CON SALUD: LA PROVINCIA REFINANCIA CON INTERESES FONDOS QUE NO GIRÓ A OSEF
PROVINCIAL.- En un contexto de creciente preocupación por la situación económica de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF), el Gobierno provincial oficializó un acuerdo que deja al descubierto un punto clave de la crisis: los fondos que debían sostener el sistema no fueron transferidos en tiempo y forma por el propio Estado.
El convenio, fechado el 30 de marzo de 2026, establece el reconocimiento de una deuda que asciende a $11.140 millones, correspondiente a aportes impagos de diciembre de 2025 y de los dos primeros meses de este año.
Sin embargo, el dato que más expone la dimensión del problema es otro: más de $448 millones de ese total son intereses generados por la mora estatal. Es decir, el sistema de salud no solo debe absorber la falta de recursos, sino también el costo financiero de esos incumplimientos.
Lejos de resolverse con una transferencia inmediata, la deuda será refinanciada en un plazo de 36 meses. El esquema acordado fija cuotas mensuales cercanas a los $420 millones, bajo el sistema francés y con una tasa nominal anual del 21%, similar a la aplicada por el Banco de Tierra del Fuego al sector público. El primer vencimiento operará el 15 de abril.
Este mecanismo implica que OSEF deberá sostener durante los próximos tres años un esquema de financiamiento que, en los hechos, la convierte en acreedora de un Estado que no cumplió con sus obligaciones en tiempo y forma. Todo esto ocurre en medio de cuestionamientos sobre la capacidad de la obra social para garantizar prestaciones y mantener su equilibrio financiero.
El acuerdo, identificado como 013/2026, incorpora además herramientas legales que refuerzan su exigibilidad: tiene carácter de título ejecutivo, lo que habilita una eventual vía judicial en caso de incumplimiento, y contempla recargos automáticos si se registran nuevos atrasos. También prevé la cancelación anticipada, aunque sujeta a las condiciones pactadas.
Más allá de los aspectos técnicos, el trasfondo es político y estructural. El documento no solo reconoce una deuda reciente, sino que evidencia un esquema en el que el Estado termina financiándose a través del propio sistema de salud.
En este escenario, vuelve a instalarse una pregunta central: ¿puede sostenerse OSEF si quienes deben garantizar su funcionamiento son, al mismo tiempo, quienes generan su mayor desequilibrio?








